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El bruxismo es un hábito inconsciente de rechinar los dientes. La gran mayoría de personas lo hemos hecho en alguna ocasión. Sin embargo, cuando se convierte en algo continuo e imposible de controlar, se convierte en un problema que puede derivar consecuencias para la salud. Aunque nuestra salud bucal es la principal resentida, el bruxismo está asociado a otros problemas de salud que se manifiesta en el resto de nuestro organismo.

Uno de los mayores problemas que presenta el bruxismo es precisamente su carácter inconsciente. Al no ser conscientes de dicho problema, nos resulta muy complicado identificarlo y por lo tanto poner un remedio. En general, este problema no se identifica hasta que alguien externo al propio paciente detecta el problema. Sin embargo, hay algunos síntomas o indicios clave que nos pueden ayudar a identificarlo rápidamente.

SÍNTOMAS DEL BRUXISMO

Sensibilidad en los dientes

La primera consecuencia que se deriva de hacer chirriar nuestros dientes es la erosión dental y el desgaste del esmalte. Cuando se elimina o se daña esta capa protectora nuestros dientes se hacen mucho más sensibles y vulnerables antes estímulos externos como los cambios de temperatura, por ejemplo.

Molestias y dolores

El acto de hacer chirriar nuestros dientes requiere de una generación de tensión en nuestra mandíbula. Esto al final acaba manifestándose con dolores en nuestro cuello o nuestra cabeza, precisamente por la tensión que originamos sobre nuestros músculos. Además, también es habitual que el bruxismo genere incluso dolores en la espalda. Los principales focos de dolor se localizan en:

  • Músculos faciales
  • Oídos
  • Mandíbula
  • Espalda

Consecuencias psicológicas

Cuando nuestros músculos están en tensión una gran parte del tiempo y de forma inconsciente se generan consecuencias en el plano psicológico. Éstas se manifiestan en forma de estrés o ansiedad. Cuando nuestro cuerpo o algunos músculos de nuestro cuerpo están en tensión constante, es habitual que acabe repercutiendo a nuestro estado mental y emocional.

Causas del bruxismo

Aunque no se ha identificado un origen específico varios investigadores sostienen que el detonante se encuentra en el estrés y la ansiedad. Una sensación de nerviosismo constante en nuestro día a día puede perjudicar nuestros hábitos de sueño y generar el fenómeno del bruxismo.

También existen otros factores que pueden influir en su aparición como una mandíbula desencajada, o unos malos hábitos a la hora de masticar o ingerir ciertos alimentos.

El descanso nocturno se hace imprescindible y si hay problemas o irregularidades en el período es más probable que hagamos chirriar nuestros dientes. Además, también pueden ser un detonante algunas enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple.

En el momento en el que se identifique este problema lo más recomendable es visitar a un dentista. En una clínica especializada y previo examen se podrán diagnosticar cuáles son las causas que se esconden detrás del bruxismo. A partir de entonces será posible establecer un tratamiento específico a cada paciente.

Las soluciones más habituales pasan por el uso de férulas de descarga durante la noche. Gracias a este aparato será posible evitar que se produzca el roce entre la mandíbula superior y la inferior y por lo tanto el desgaste de las piezas dentales. La práctica de ejercicios o técnicas de relajación como el yoga también son una forma de prevenirlo.

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